Hoy les traigo un concepto bastante difícil de asimilar cuando se está estudiando por primera vez a Freud. Para llegar a entenderlo, muchas veces debemos realizar muchas lecturas, para adentrarse en la profundidad de lo que implica el concepto de pulsión en la teoría psicoanalítica. Tal vez asimilar el concepto de pulsión, sea la parte más árida, pero que cuando se aborda los casos clínicos, se hace más esclarecedor.

Con el concepto de pulsión, citado por Freud por primera vez en el texto sobre el caso Schreber, introduce la diferencia entre lo instintivo, propio del mundo animal, de lo pulsional, propio del hombre. En el texto citado, Freud define a la pulsión como un concepto fronterizo de lo somático respecto a lo anímico y como el “representante psíquico de poderes orgánicos”. Y en Tres Ensayos para una Teoría Sexual (1905), en uno de los prólogos agregado en 1914, la define como la “agencia representante psíquica de una fuente de estímulos intrasomática”.

Antes de esta novedad de Freud, se tenía la idea de que el hombre era esclavo de sus instintos, al igual que los animales, y que a la merced de sus instintos, el hombre se comportaba como un ser irracional. Es decir, lo instintual era la parte irracional del hombre. También se partía de la idea, de que el hombre era capaz de controlar esa fuerza irracional o escapar a dicha fuerza. Como en algunos dichos populares "domar el burro".

La pulsión para Freud, es una fuerza constante que actúa todo el tiempo. Por lo tanto, parte desde el interior del organismo, la fuga es ineficaz para su supresión.

En Pulsiones y sus destinos (1914), Freud nos dice que, las pulsiones se encuentran “compuestas” de:

Una fuente, que es la zona del cuerpo desde donde brota la pulsión (boca, ano).

Un empuje: que es la magnitud de excitación puesta en juego por el movimiento pulsional, su “carga”.

Un objeto: que es aquello hacia donde se dirige el movimiento pulsional y que tiene un carácter extremadamente variable.

Un fin: constituido por la satisfacción, que siempre se realiza y que sucede en la propia fuente, en un movimiento de retorno.

Repartidas en una serie de zonas erógenas, las pulsiones recorren, por una exigencia de trabajo para la vida psíquica , un trayecto que, desplazándose en torno al objeto, alcanzan, finalmente, la satisfacción parcial, en la misma fuente.

Entonces, los componentes esenciales de la pulsión, fuente, exigencia de trabajo, objeto, fin, nos lleva a hacer una diferencia con el concepto de instinto: la pulsión no posee un objeto predeterminado por la naturaleza, sino que este es cambiante y esto nos permite hablar de los destinos de la pulsión. Su finalidad es la sastifacción, mientras que el instinto sirve a alguna finalidad útil para la supervivencia o reproducción de la especie.

Por lo tanto, podemos decir que, la cualidad de la pulsión es la de poder cambiar de fin y objeto psicológicamente, por no estar determinada de forma innata, sino gozar de una pasticidad e indeterminación que le posibilitarán una estructuración humana que la haga capaz de alcanzar la meta real, pero corriendo, al mismo tiempo, el riesgo de posibles fijaciones o desviaciones.

En el ámbito de la psicopatología es la prueba más fiel de que, este empuje pulsional en búsqueda de la satisfacción, puede entrar en contradicción con el placer o el bien del individuo, incluso hasta el punto de comprometer su existencia. Los ejemplos de esta verdad freudiana, es la anorexia o las toxicomanías.


Entre 1913 y 1930 se desarrolla el conductismo watsoniano. En este periodo aparecieron las primeras aportaciones conductistas de Kuo, Lashley , Weiss, Tolman y otros muchos, pero es cierto que la obra de Watson fue particularmente central.

La teoría elaborada por Watson no presenta como un sistema orgánico y definido una vez por todas. Por ejemplo, Watson especifico de modo diferente el objeto de la psicología. El comportamiento fue explicado en los términos de “adaptación del organismo al ambiente”, “contracciones musculares”, “conjunto integrado de movimientos” y “acciones”. Se puede, en cierto modo, decir que la unidad de observación psicológica es para Watson el comportamiento o la conducta en el sentido de acción compleja manifestada por el organismo en su integridad, “sea lo que fuere lo que realice, como orientarse hacia una luz o en dirección opuesta, saltar al oír un sonido u otras actividades más altamente organizadas como tener hijos, escribir libros, etc.”. Evidentemente esas conductas no se detectan en cada una de las reacciones psicológicas que el organismo manifiesta (contracción de un músculo o bien actividades de órganos individuales como la respiración, la digestión, etc.), que constituyen el objeto diferenciado de estudio de la fisiología.

En la experimentación psicológica que llevo a cabo, Watson se interesa principalmente por variables dependientes complejas del tipo que acabamos de mencionar. Su “molecularísmo” y “reduccionismo” teórico se especifican en la idea de que esos comportamientos no son mas que la “combinación” de reacciones más simples, de moléculas constituidas por cada uno de los movimientos físicos que, en cuanto a tales, son precisamente estudiados por la fisiología y la medicina. En efecto, los principios de composición de las unidades simples en unidades complejas no modifican la naturaleza de las primeras, sino que simplemente la componen. Los principios a que principalmente se refiere Watson son la frecuencia y proximidad y el condicionamiento. Los principios de la frecuencia y proximidad nos dicen que cuanto tiempo mas a menudo o cuanto mas recientemente se ha verificado una asociación, con tanta mayor probabilidad se verificará.El condicionamiento empieza a ocupar un lugar central en la teoría conductista, hacia 1916. Watson aparece directamente influido no solo por Pavlov sino también por los reflexologos rusos, es decir, por Secenov, que ya hacia 1860 había afirmado que los actos de la vida consciente e inconsciente no son mas que reflejos y por Bectherev que se interesaba de modo particular por los reflejos musculares.

El principio de condicionamiento parte del descubrimiento del hecho de que en el organismo existen respuestas incondicionadas a determinadas situaciones. Por ejemplo, un organismo hambriento que recibe comida seguramente reaccionara salivando, un súbito haz de luz sobre los ojos provocara seguramente una contracción de la pupila, etc. La comida y el haz de luz se llaman estímulos incondicionados, es decir, acontecimientos que se producen en el medio ambiente y que provocan incondicionadamente una determinada respuesta en el organismo. Pero, otros estímulos que hayan sido asociados a los estímulos incondicionados provocaran también la reacción incondicionada, aunque no tengan por si mismo relación alguna con ella. Por ejemplo, el perro de Pavlov salivaba cuando oía el sonido de una campanita, por el solo hecho de que ese sonido había sido anteriormente asociado con cierta frecuencia a la presentación de la comida.La investigación sobre el condicionamiento era de particular importancia para el conductista porque, por un lado detectaba precisas unidades estimulo (que permitian definir mejor el ambiente en que el organismo reacciona) y precisas unidades respuesta, y, por el otro, porque ofrecía un principio clave para explicar la génesis de las respuestas complejas. En efecto, se podía suponer que los comportamientos complejos, manifestados por el hombre, eran una larga historia de condicionamientos.

Por este motivo adquirió particular importancia el estudio del aprendizaje empezando por las primeras adquisiciones infantiles. Al analizar las emociones, Watson expresaba la idea de que el miedo, la rabia y el amor son las emociones elementales y se definen partiendo de los estímulos ambientales que las provocan. A partir de estas emociones se construirían las siguientes emociones. Un caso famoso de aprendizaje de las emociones es el del pequeño Albert, que Watson estudio junto con R. Rayner. Albert jugaba tranquilamente con un ratoncillo cuando se le hizo escuchar a sus espaldas un violento ruido. Desde ese momento, el niño manifestó un gran miedo tanto hacia los ratones como hacia otros animales y objetos peludos. El ruido era un estimulo incondicionado capaz de producir por si solo una respuesta de miedo, su asociación con otro estimulo hacia que el niño fuese condicionado a tener miedo también al ratoncillo y también a otros objetos con características similares. Estudiando una de las primeras neurosis experimentales de la historia de la sicopatología, Watson probaba mas adelante que las neurosis son ni innatas, ni objetos misteriosos, sino que podian definirse en los términos de respuestas emocionalmente aprendidas.

Para Watson, las mismas leyes que regulaban el aprendizaje emotivo constituyen la base de las demás adquisiciones y, en particular, de los llamados “hábitos”. Si para los “hábitos manuales” la idea podía ser compartida por muchos, el problema se hacia mas difícil cuando se trataba de explicar procesos psicológicos complejos y en particular el pensamiento y sus relaciones con el lenguaje. La propuesta metodológica de Watson exigía basarse en la observación de la conducta, y en este caso de la conducta verbal, y por lo tanto el pensamiento debería haberse inferido del lenguaje. Pero la propuesta por así decir “filosófica” era la de negar existencia real al pensamiento y asimilarlo directamente al lenguaje.

Para Watson, el lenguaje se adquiere por condicionamiento. El niño oye asociar a un objeto su nombre y por consiguiente el nombre termina por evocar la misma respuesta evocada por el objeto. Progresivamente todo el sistema de movimientos que provocan la emisión del sonido palabra puede ser sustituido por una parte de movimientos, por lo que la palabra es solo pronunciada en voz baja, o moviendo silenciosamente los labios, o bien mediante simples “hábitos de laringe”. Watson creía que de esta manera se va formando el pensamiento y sugería que podía ser reducido a un conjunto de hábitos de laringe. En el plano teórico el punto central estaba representado por el hecho de que la actividad de pensamiento era un resultado de los aprendizajes comunicativos y no tenia por si mismo importancia ni interés cognoscitivo.

El conductismo nace oficialmente en 1913, año en que J. B. Watson publicaba un articulo programático con el título “Psycology as the behaviorist views it”. Sin embargo, como han observado muchos, Watson fue mas bien el organizador, el radical propugnador y el hábil divulgador de una serie de ideas y temas que hacia tiempo iban madurando.

Watson había sido el primer doctor en psicología de la universidad de Chicago (1903), cabe la cual se estaba dibujando el movimiento funcionalista, y que mas tarde el mismo Watson reconociera haber elaborado el “verdadero funcionalismo”.

Quien lea el ensayo de Watson citado se dará cuenta inmediatamente de la influencia ejercida sobre el conductismo por la experimentación con los animales. El evolucionismo darwiniano había clarificado que entre el hombre y las demás especies animales no había una diferencia radical, por la que el hombre tuviera un alma y los animales no. Por ello era plausible hacer una investigación psicológica con los animales, lo cual presentaba una serie de ventajas incomparables debidas a la posibilidad de estudiar algunos hechos en organismos menos complejos a la oportunidad de controlar variables concomitantes (cantidad y tipo de alimentación, horas de reposos y actividad, condiciones de vida, etc.), a la posibilidad de conocer y mantener bajo control la influencia de la experiencia pasada en las acciones realizadas por el individuo examinado, a la libertad en los procedimientos (experimentaciones largas y pesadas, disponibilidad del sujeto para el momento y el ambiente deseado, etc.), finalmente, al carácter manipulable del organismo (lesión de las funciones sensoriales, operaciones quirúrgicas, etc.).

Entre fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX, muchos estudiosos de primer plano se habían ocupado de psicología animal: entre ello Romanes, Loeb, Donaldson, Jennings, Lloyd Morgan, Uexkull, Thorndike, Washburn, Yerkes, Samll y Hunter.

Estudiar la psicología de los animales podia significar varias cosas. En particular, si el objeto de la psicología es la conciencia, se tendría que haber llegado a conocer la naturaleza de la conciencia animal. Pero partiendo del examen del comportamiento observables (los animales no tienen un lenguaje a través del cual explicitar sus contenidos mentales), esto solo se podía obtener de un modo indirecto. Watson afirmaba que la verdadera psicología de los animales tenia simplemente que considerar su comportamiento, por el hecho de que el objeto de toda la psicología se identificaba sin más que el comportamiento. Ya en la investigación llevada a cabo para su tesis doctoral, Watson tendía a juntar esta opción metodológica con otra de contenido, orientada a negar la importancia de la conducta. El aprendizaje que se verificaba en un ratón adiestrado a recorrer un laberinto parecía consistir en la adquisición de una serie de movimientos mas que de nociones. De este modo dos tendencias distintas de fines del siglo XIX (evolucionismo y fisismo) encontraban una confluencia armónica. El animal empezaba a ser considerado como conejillo de Indias, ideal para el conocimiento psicológico de hombre.

Thorndike, otro psicólogo norteamericano, da un gran impulso a la experimentación animal. Sus investigaciones con los animales, llevadas a cabo a fines del siglo pasado, fueron realizadas con aparatos como el laberinto en forma de T y la jaula. En el laberinto el animal, después de haber recorrido las patas de tantas T, se halla ante lugares de opción y tiene que aprender cuál de las dos direcciones es la adecuada. En cambio lo que se exige al animal encerrado en la jaula es aprender que para salir de la misma y encontrar comida es preciso mover una manecilla.







Observando a los gatos empeñados en esta última operación, Thorndike llego a la conclusión de que sus aprendizaje se verificaba gradualmente, a través de una serie de ensayos y errores que llevaba a la consolidación de las reacciones del organismo que habían sido recompensadas (ley del efecto).



La “Ley del Efecto” de Thorndike se caracteriza claramente por un enfoque de tipo conductista. Con el mismo el autor creía especificar una característica básica de la “inteligencia animal”. En efecto, podriamos considerar que la inteligencia consiste en comprender la relación que existe entre el acto de presionar la manecilla y la posibilidad de salir, pero lo que observamos efectivamente es que dicho acto se verifica tanto más a menudo mientras más va seguido por una recompensa. El primer modo de describir la situación constituye una pura inferencia sacada del segundo modo, que en cambio se limita a los hechos. La ley empírica del efecto nos dice que “una acción acompañada o seguida de un estado de satisfacción tenderá a volverse a presentar mas a menudo, una acción seguida de un estado de insatisfacción tendera a volverse a presentar menos a menudo”. La ley del efecto subrayaba en primer lugar el carácter adaptativo y utilitaria de la acción humana, cuya manifestación aparecía simplemente vinculada a la posibilidad de ser recompensada. Muchos psicólogos habrían negado que el aprendizaje se verifique sólo en presencia de recompensa y entre ellos incluso algunos pertenecientes a la tradición conductista.

En segundo lugar, el análisis de los tiempos exigidos al gato para llegar a la presión de la manecilla sugería a Thorndike que el aprendizaje era gradual. Muchos experimentos realizados por los psicólogos de la Gestalt y nuestro mismo sentido común nos hubieran hecho pensar que el aprendizaje tendría que haberse verificado por medio de una comprensión bastante repentina de la manera como era posible salir de la jaula. En este caso el gato mentalmente diría algo así: “Ah, ya entendí”.

Las curvas de aprendizaje trazadas por Thorndike, partiendo de sus datos, eran favorables a la idea de que el aprendizajes es gradual y no fruto de una comprensión repentina. En efecto en este ultimo caso tendría que haber pasado que, al principio, el gato no lograse salir o hallarse casualmente la respuesta adecuada y, por lo tanto, tuviese necesidad de mucho tiempo, y que luego, con el descubrimiento de la solución, el tiempo necesario para salir se volviese mínimo. En cambio Thorndike observo que con el paso de las pruebas, el tiempo necesario para un gato salir de la jaula decrecía regular y gradualmente, sin caídas bruscas, y esto le hizo llegar a la conclusión de que el animal no captaba la solución, sino que mas bien iba a pequeños pasos sucesivos, imprimiéndose las respuestas adecuadas y borrando las equivocadas.

Sin embargo, Thorndike no adoptó una postura decidida contra los que hacían una psicología distinta de la suya, cosa que, en cambio hizo poco años después Watson. Este había dejado en 1904 la universidad de Chicago por la de John´s Hopkins University y había continuado la experimentación animal, colaborando también con Carr y Yerkes, el cual en 1909 había introducido con Morgulis la obra de Pavlov en el ámbito norteamericano. Es indudable que la escuela rusa ejerció una gran influencia sobre el conductismo.

En 1912, Watson anticipaba en una serie de conferencias en la Columbia University sus ideas, expresadas luego más claramente en diversos ensayos y en tres volúmenes teóricos, el primero Watson, 1914 inspirado en la psicología animal, el segundo Watson, 1919 enriquecido con las observaciones llevadas a cabo con niños, el tercero Watson 1925 caracterizado por un mayor interés aplicativo y por la batalla ambientalista.Toda la obra de Watson esta penetrada de una brillante y emotiva vena polémica y radical. El primer blanco contra el que dirigió sus ataques fue el método introspectivo. En sentido amplio, la introspección significa “mirar dentro de sí” y en este aspecto había constituido la base de acopio de información para la psicología tradicional.

Prescindiendo del hecho de que los demasiados pequeños progresos llevados a cabo con dicho método por la psicología, ponían en duda su capacidad efectiva de avance cognoscitivo, Watson consideraba no científica la introspección por dos motivos fundamentales:

1 – Por el hecho de que el observador se identificaba con lo observado (esto significa, por ejemplo, que desde el mismo momento en que el observador empezaba a observar la conciencia cambiaba por definición su objeto de observación, ya que este incluía la conciencia de estar observando.

2 – Por el hecho de que la observación introspectiva era realizada por una persona que hablaba de cosas que los demás no podían ver directamente (los datos introspectivos son privados, en contraposición a los datos públicos de las ciencias naturales).

El carácter privado de los datos introspectivos eran criticado no solo por una cuestion de principio, sino también por una cuestión de hecho: a través de este método, se llegaba a descripciones completamente discordante o insatisfactorias.

Para el Conductismo la Psicología debe ser ciencia eminentemente práctica, sin nada de introspección y teniendo como objetivo la predicción y el control de la conducta. Watson lucha a comienzos de la década de 1910 por una psicología que tan solo trabaje con variables objetivas y manipulables, para poder controlar científicamente la conducta de los organismos, incluido el hombre. Tan solo reconoce aquellos procedimientos que atiendan exclusivamente a las actividades del organismo en cuanto respuestas externas observables a estímulos también observables.
El hombre no es otra cosa que la suma de condicionamiento habidos. Watson concibe la personalidad como el producto final de nuestros sistemas de hábitos. Negó la existencia de cualesquiera caracteres o facultades innatos.

Según el conductismo lógico de Hull la conducta de todos los mamíferos opera según las mismas leyes primarias.Intento explicar cómo y porqué los estímulos y las respuestas conectan. Por ello, Hull postulo la existencia de entidades teóricas inobservables, que intervienen entre el estimulo y la respuesta.


El conductismo de Tolman puede ser definido como un conductismo cognitivo, que destaco la importancia de los estados mentales para el proceso de aprendizaje.


Según Skinner y su conductismo radical, toda conducta se halla siempre completamente determinada, nunca hay libertad de elección. Creemos que alguien merece elogios cuando decide libremente obrar bien y merece culpa cuando libremente obra mal. Sin embargo, para Skinner tanto el elogio como la culpa son igualmente irracionales, dado que toda conducta esta determinada por las contingencias de reforzamiento, no por libre albedrío del individuo.


Skinner utiliza el condicionamiento operante, según el cual una respuesta se repite si con ella consiguió el animal el éxito (o placer) deseado.


La probabilidad de una respuesta aumenta o disminuye por lo que pasa inmediatamente después de la misma, siendo este suceso un reforzador positivo o negativo, siendo este suceso un reforzador positivo o negativo, según aumente o disminuya tal probabilidad. La relación entre la respuesta y lo que sigue es únicamente temporal. Skinner experimenta con este modelo (E-R- Refuerzo) para averiguar cuándo y bajo qué condiciones se refuerza una respuesta y las consecuencias que esto tiene sobre su probabilidad de emisión.


Extracto del trabajo de Juan Camuña, "La Represión en un caso clínico: Isabel de R." (Ficha de cátedra de la UNT.

La represión es un mecanismo estructural en el sujeto y constituyente del mismo, que consta de tres tiempos lógicos denominados como represión primaria, represión secundaria y retorno de lo reprimido.

La idea de un tiempo lógico nos sitúa al margen de la cronología, y nos indica que lo central, lo que adquiere mayor importancia es que haya funciones que se cumplan, sin que la edad constituya un dato relevante. La intervención de una función produce efectos, y crea las condiciones de posibilidad para que intervenga una función siguiente, sin que la segunda anule a la primera; diríamos más bien que se enlaza, se articula con esta en estructurar al aparato psíquico en un nivel de complejidad creciente. Por ejemplo, no habría principio de realidad si antes no hubiera estado formado el principio del placer; mas el principio de realidad no anula al primero, sino que se enlaza con él. En la misma línea, podríamos agregar que no habría principio del placer sin una previa erogenización del cuerpo, y que esta no sería posible sin la función materna, etc.

De acuerdo a lo planteado, represión primaria, secundaria y retorno de lo reprimido serán abordados en función de tiempos lógicos, que es lo que veremos a continuación.
Los tres tiempos de la represión

Para Freud, la represión primaria constituye una primera fase de la estructuración psíquica, y consiste en la fijación de la pulsión a un representante representativo. A ello debemos agregar que divide al aparato psíquico en consciente e inconsciente. Esto parece una formulación muy enigmática, y trataremos de desglosarla un poco a fin de comprender mejor su alcance.

¿Qué es la pulsión? Es una fuerza de empuje en busca de la satisfacción, que da cuenta de la erogenización del cuerpo. La sexualidad para el psicoanálisis trasciende a la función genital, va más allá de la genitalidad para comprender todo aquello susceptible de generar placer en el sujeto, desde el coito propiamente dicho hasta las más variadas formas de expresión (desde succionar el pecho materno hasta leer un libro, ver una película, practicar algún deporte, trabajar en algo que al sujeto le gusta, etc.). Esta sexualidad comienza a estructurarse desde que el cuerpo es erogenizado, siendo la pulsión la estructura que la representa.

Mas la pulsión no sólo es energía, fuerza de empuje, sino que está ligada a ciertas ideas, representaciones. Con la represión primaria se establece el primer nexo entre la energía pulsional y la idea, que Freud denominó como este representante–representativo. Este permanecerá inmutable, quedando la pulsión fijada a él. Dicho representante nunca fue consciente y tampoco lo será, y ejercerá una fuerza de atracción hacia todas las representaciones que entren en contacto con él, las cuales serán reprimidas secundariamente.

La represión secundaria o propiamente dicha es un mecanismo de defensa del yo, tendiente a apartar de la conciencia todas aquellas representaciones que, por su carácter displaciente, generen en el sujeto un estado de malestar. Para ello son necesarias dos condiciones: la repulsa del yo hacia la idea intolerable, y la atracción que las ideas ya reprimidas ejercen sobre esta representación. De esta manera, la idea de un conflicto psíquico es determinante a la hora de considerar las causas de la represión. Dice Freud al respecto: “Ateniéndonos ahora a la experiencia clínica que la práctica psicoanalítica nos ofrece, vemos que la satisfacción de la pulsión reprimida sería posible y placiente en sí, pero inconciliable en otros principios y aspiraciones. Despertaría, pues, placer en un lugar y displacer en otro. Por tanto, será condición indispensable de la represión el que la fuerza motivacional de displacer adquiera un poder superior a la del placer producido por la satisfacción” (“La represión”, pag. 2054). Es de esta represión, la propiamente dicha, de la que hablaremos en nuestra presentación del caso.
Si líneas atrás hemos expresado que la represión recae sobre una idea displaciente, cabe ahora plantearnos qué sucede con el montante energético ligado a ella. Freud sostiene que ambos componentes de la pulsión siguen destinos diferentes: la idea (o representación, o pensamiento, términos que Freud utiliza como sinónimos) pasa a ser inconsciente, y la energía (o carga, o catexia, también sinónimos entre sí) puede tener tres destinos posibles: transformarse en angustia, transformarse en cualquier otro afecto, o bien permanecer sofocado. Sobre este último punto, cabe hacer una precisión: sofocado quiere decir que el monto energético no se manifiesta bajo la forma de algún afecto, pero no indica que quede reprimido, siendo la razón para ello muy sencilla: la energía no se reprime, sólo pueden reprimirse las ideas.

Es en la formación de los síntomas neuróticos donde Freud llega a apreciar diferentes formas de manifestación del retorno de lo reprimido (tercer tiempo de la represión), y también del monto energético. Distingue tres cuadros clínicos, que son la histeria de conversión, la histeria de angustia (o fobia) y la neurosis obsesiva. Veremos a continuación, brevemente, las características que posee cada uno de ellos.

En el caso de la histeria de conversión, el síntoma se forma a partir de un retorno de las ideas reprimidas, y posee como particularidad que éste se expresa a través de una parte del cuerpo que se ve afectada, “capturada” por las ideas inconscientes, que se realizan simbólicamente bajo la forma de una afección somática (sin que posea, desde luego, una base orgánica). Por otra parte, el monto energético permanece, en este caso, “sofocado”; esto es, no se manifiesta bajo la forma de algún afecto.

Freud empezó pensó el psicoanálisis como un modo de entender el padecer individual de "los enfermos" y su pensamiento lo fue llevando desde el padecimiento "enfermo" de los humanos hacia el funcionamiento de los humanos "sanos".
Freud al abandonar la hipnosis como técnica para el tratamiento de la neurosis, descubrió que a partir de determinados vocablos inductores, sus pacientes expresaban toda suerte de asociaciones cuyo material, constituía el camino hacia “lo olvidado”.
Las supuestas ideas fortuitas, surgidas por esta técnica, no lo son de ningún modo. Las palabras inductoras estaría en intima relación con las ideas surgidas en el paciente. La hipnosis había ocultado el juego de fuerzas que era la base para la neurosis y esas fuerzas se manifestaban en la asociación libre. Pero Freud fue descubriendo que en estas fuerzas ponía al descubierto una “resistencia” a la comunicación de tales ideas. El paciente tenia diferentes motivos para no comunicarlas: “eran demasiadas insignificantes o que no tenia relación con el asunto, etc.
Freud después descubriría que justamente esas ideas que el paciente resistía en comunicarlas eran las mas substanciales y significativas. Freud se encontraba ante un obstáculo a la manifestación de lo olvidado.
La fuerza que impedía que aquellos contenidos retornaran a la conciencia, seria lo que había reprimido esos contenidos. Los contenidos que son rechazados de la conciencia no pierden su fuerza dinámica. Desde el inconsciente en el que están reprimidas, pueden alterar la vida psíquica entera y pasar a ser la causa de la neurosis.
Aquí podemos extraer un concepto fundamental en la teoría psicoanalítica: el de la “Represión”.

La originalidad del psicoanálisis fue la de descubrir una explicación y un tratamiento eficaz de las llamadas psiconeurosis, especialmente, de la histeria.

Cuando Freud era estudiante de medicina, se consideraba que lo que causaba la neurosis era una lesión o una debilidad del sistema nervioso.

Las parálisis histéricas eran imputables al mismo genero de perturbaciones de los centros cerebrales que las que provocaban las parálisis orgánicas, aunque mas ligeras y por lo tanto menos fáciles de descubrir.

Mientras tanto, Charcot podía provocar en sus pacientes síntomas y en especial una parálisis histérica. Este hecho atrajo la atención de Freud en su estadía en Francia. Le atrajo el hecho del carácter “psíquico” de los fenómenos histéricos.

En 1889, Freud estudio al lado de Bernheim (en Nancy) el fenómeno de la sugestión post hipnótica. Un segundo hecho importante para el nacimiento del psicoanálisis fue cuando Freud comprobó que la conducta del hombre puede ser influida no solo por los contenidos psíquicos conscientes sino también por los inconscientes.

Resumiendo, tenemos por un lado “el carácter psíquico de la histeria” y el “hecho de que el inconsciente puede influir sobre la conducta”, hechos esenciales proveniente del estudio de la hipnosis, son los puntos de partida para el nacimiento de una nueva teoría sobre el psiquísmo.

Las observaciones de Breuer era que:

1- La significación de los síntomas histéricos parecían estar en acontecimientos emotivos del pasado (Trauma).

2- En esos acontecimientos traumáticos, la persona había reprimido una fuerte emoción. Esta no había podido manifestarse en palabras o actos.

3- Una persona contrae los síntomas cuando la emoción inherente a la situación patógena, no puede manifestarse normalmente y dichas emociones “aprisionadas” experimentan sucesivas transformaciones anormales.

4- Los acontecimientos traumáticos no eran recordados por el paciente y solo lo podían recordar en la hipnosis. Este recordar por el paciente, siempre y cuando iba acompañado por la emoción, poseía un efecto curativo, una “catarsis”.

Todas estas puntualizaciones sin la intervención de Freud no hubiesen sido aclaradas del todo. Supuestamente por dificultades familiares, Breuer interrumpió súbitamente el tratamiento de su paciente “Ana O”. Pero se dice que en realidad fue porque Ana tuvo síntomas de un embarazo histérico que lo comprometian.

La novedad de Freud:

No todos los acontecimientos traumáticos y las emociones reprimidas desembocan en síntomas histéricos. Para Freud los síntomas histéricos esta relacionado a la vida sexual, tanto presente como pasados y por ende a sus dificultades.

También descubrió el hecho de que las personas histéricas en el tratamiento, se producían una transferencia de afectos desde el paciente al terapeuta y que éste afecto poseyera una evidente coloración sexual.

Freud poco a poco fue abandonando el ámbito restringido de la histeria para adentrarse a los distintos tipos de neurosis.

A su vez, Freud abandona la hipnosis, ya que había observado que los resultados por esta no era duradera. Los síntomas reaparecía cuando se producía un alejamiento en la relación entre paciente terapeuta. Además Freud no siempre conseguía hipnotizar a sus pacientes. Es por ello que busco otra técnica que permitiera al paciente recordar esas experiencias traumáticas olvidadas.

Freud le pedía a sus pacientes que a partir de determinados hechos o ideas le diga lo que se le ocurra sobre ella, es decir series de asociaciones y que las exprese con libertad. A éste método lo denomino asociación libre y pretendía encontrar en aquel material las ideas olvidadas. El objetivo siempre fue encontrar la relación entre los síntomas y los sucesos de la vida pasada.

Hasta aquí estamos en los principios del Psicoanálisis. De aquí en más, los artículos estarán subordinados a un hecho clave: “La introducción a la teoría psicoanalítica del concepto de NARCISISMO”. Este concepto introduce un antes y un después en la teoría psicoanalítica.


Hablar de Sigmund Freud es hablar de psicoanálisis y nos olvidamos que antes del nacimiento de ésta teoría, ya tenia toda una carrera. Alrededor de 1896, hacia los 40 años, realizo diversas observaciones que lo llevaron a elaborar un sistema teórico y terapéutico diferente del por entonces maestro y colaborador: Josef Breuer.
Cuando cursaba sus estudios en la universidad de Viena, después de obtener el diploma de medico en 1881, Freud trabajo en varios laboratorios. Su primera investigación la hizo en el ámbito de la zoología y se trataba sobre las anguilas (1877).

En reiteradas ocasiones, Freud estuvo a punto de hacer importantes descubrimientos (investigaciones sobre la cocaína o en el dominio de la oftalmología) pero nunca realizo experimentos decisivos pero que llevaron a cabo otros investigadores.

Freud fue mas afortunado en sus estudios sobre la anatomía e histología del sistema nervioso. Freud tiene en su haber treinta publicaciones científicas antes de la aparición de su primera obra psicoterapéutica: "Estudios sobre la histeria" (1895 en colaboración con Breuer)

Cuando Freud se caso con Martha Bernays (1861 - 1951), se vio obligado a suspender su carrera científicas por razones financieras y a abocarse a la practica de la medicina, a pesar que nunca le atrajo la función del medico.

Fue en la línea de la neuropatología donde adquirió su experiencia clínica.

En 1885, Freud obtuvo una beca para realizar unos estudios con el afamado psiquiatra de aquel tiempo: Jean Marie Charcot (1825 - 1893). Este hecho marco a Freud: es en este momento donde se familiarizo con el método de la hipnosis para el tratamiento de la histeria.

Cuando se puso en contacto con el médico vienes, Breuer (1842 - 1925), este le hablo de su descubrimiento realizado en una joven histérica, que serviría como el punto de partida para un nuevo método psicoterapéutico y una concepción teórica sobre el psiquísmo.

¿Quién es el hombre?, ¿de dónde viene?, ¿cuál es su fin último?. Durante mucho tiempo se ha intendado responder estos interrogantes. Desde el punto de vista filosófico, se trató de dar respuesta desde diferentes ideologías. "Ser racional", "animal que posee razón", "un ser atravesado por lo simbólico", etc. Son formas en las que podemos referirnos sobre éste ser que es el hombre.
A pesar de los numerosos sistemas filosóficos que intentaron hablar sobre el misterio del hombre, éstos no dan cuenta de "cómo el hombre se hace hombre", valga la redundancia.
El niño nace indefenso, pobre e inválido. Un organismo biológico que se irá humanizando a lo largo de su historia personal. La humanización de ese organismo biológico es una conquista laboriosa y que en su camino para conseguirlo corre el riesgo de desviarse: por el camino de la perversión, de la anormalidad, de la neurosis, quedarse atrapado en un infantilismo o no alcanzar su hominización, como en los casos de aquellos niños totalmente aislados de un entorno humano.
Para acceder a lo propiamente humano, ese organismo biológico debe recorrer un proceso de estructuración psicológica: "inconciente y conciente".
El psicoanálisis y su fundador, Freud, criticado, odiado, amado hasta el punto que en algunos llega a ser su religión, pone su toque de genialidad al describir cómo ese ser vivo llega a humanizarse.
Los sistemas filosóficos hacen una descripción conceptual y valorativa sobre el hombre, pero es el psicoanálisis quien hablará sobre el hombre desde un punto de vista genético: "el hombre se hace hombre por un largo proceso en el cual interviene la historias de sus antecesores y el entorno cultural.


En la siguiente publicación hablaré detalladamente sobre el creador del Psicoanálisis.


Hasta la próxima.

"Conocete a tí mismo y seras dueño de la verdad". Ya lo decía Sócrates. Es que no hay nada mas difícil que adentrarse a la propia verdad de uno mismo y enfrentarse con sus propios fantasmas, temores y con aquél niño dolorido que todos llevamos en nuestra propia historia. Es un largo camino, muchas veces dolorosos, pero que nos hará libres. Conocernos y sobre todo aceptarnos es el comienzo de nuestro crecimiento como persona.
Comienzo con estos pensamientos como un modo de reconciliarme con una carrera que llego a tocarme en lo mas profundo por el hecho de que antes de conocer y ayudar a los demás, debía conocerme y ayudarme a mí misma.
Intentaré en lo posible de abordar diversos pensamientos que hablan del hombre desde el punto de vista psicológico, que muchas veces parecen contradictorios si los comparamos unos con otros, pero que, para tratar ese enorme misterio del hombre, a mi modo de ver, es necesario tomar los aportes más relevantes de cada teoría. Creo que éste modo de abordar la problemática psicológica del hombre es enriquecedor y nos evita amoldar a la persona a la teoría y encasillarlo en ideologías científicas, que lo único que hacen es desprestigiar a todo lo que tenga que ver con lo psicológico y dañar a quien nos pide que les ayudemos.
Aquellos que quieran leerme irán descubriendo poco a poco este fascinante mundo, que para muchos tiene un halo de misterio. Y si mis aportes les sirve de ayuda, me alegraré mucho, porque mi viaje que emprendo con éste blog no habrá sido en vano.